Agentes de IA · 7 min de lectura

Qué es un agente de IA (y en qué se diferencia de un chatbot)

Si has llegado aquí después de ver un anuncio, la pregunta que tienes es legítima: ¿esto qué es exactamente, y en qué se diferencia del bot de aquella web que te hizo elegir entre las opciones 1, 2 y 3 y acabó mandándote un correo? Se diferencia en una cosa, y es importante: un agente no responde, actúa.

La diferencia en una frase

Un chatbot sigue un guion. Alguien escribió de antemano las preguntas posibles y las respuestas posibles, y el bot va por ese árbol. Cuando te sales del árbol, se pierde.

Un agente de IA entiende la frase que le escribes y decide qué hacer con ella. Puede buscar en la información de tu negocio, mirar tu calendario, reservar una cita, mandarte un aviso o concluir que esto lo tiene que ver una persona. No hay árbol: hay un objetivo y unas herramientas.

La diferencia práctica es que a un chatbot le escribes «hola, ¿cuánto cuesta arreglar una persiana?» y te contesta el menú principal. A un agente le escribes eso y te da el precio, te pregunta si es de lamas o de cajón, y te ofrece hueco el jueves.

Las tres cosas que lo hacen funcionar

Un agente no es un modelo de lenguaje suelto. Son tres piezas, y las tres hacen falta:

  1. El modelo, que entiende lo que le escriben y redacta la respuesta. Es la parte que ha cambiado en los últimos tres años y la razón de que esto ahora funcione y antes no.
  2. El conocimiento del negocio: tus precios, tus horarios, tu zona, qué haces y qué no haces, qué dices cuando alguien pregunta por algo que no ofreces. Sin esto, el agente es un recepcionista que acaba de llegar y no sabe dónde está el baño.
  3. Las herramientas: acceso a tu calendario para ver huecos reales, la capacidad de crear la cita, de avisarte a ti, de registrar el contacto. Esto es lo que lo convierte en un empleado y no en una conversación agradable que no deja nada.

Si alguien te ofrece un «agente de IA» que solo tiene la pieza 1 y la 2, lo que te está vendiendo es un buscador de tu web con buenos modales. Pregunta siempre qué puede hacer, no qué puede contestar.

Qué hace de verdad en una pyme

En un negocio de servicios —fontanería, una clínica, una peluquería, un taller— el trabajo que hace un agente es casi siempre el mismo:

  • Contesta a cualquier hora. El mensaje de las 23:40 recibe respuesta a las 23:40. Esto, por sí solo, es la mitad del valor: el cliente que no recibe respuesta escribe al siguiente.
  • Resuelve lo repetido. Precio, horario, zona, si hay hueco, si hacéis tal cosa. En la mayoría de negocios de servicios esto es el grueso de lo que entra por WhatsApp.
  • Recoge los datos en el mismo formato. Nombre, teléfono, qué necesita, con qué urgencia. Se acabó el reconstruir una dirección leyendo seis mensajes hacia atrás.
  • Apunta la cita. Mira el calendario, propone huecos de verdad y reserva.
  • Insiste. Al que dijo «me lo pienso» le vuelve a escribir a los tres días. Esta es la parte que casi nadie hace a mano y donde está el dinero.
  • Se aparta. Cuando la conversación se complica o el cliente pide una persona, avisa y deja de contestar.

Qué no hace, aunque te lo cuenten

Esta parte la preguntan poco y es la que evita los disgustos.

No sabe lo que no le has contado. Un agente no adivina tus precios. Si no le dices que el desplazamiento fuera de Palma son 20 € más, no lo dirá, o peor: si está mal configurado, se lo inventará.

No debería inventarse nada. Un agente bien montado, cuando no sabe algo, dice que lo consulta y te pasa la pregunta. Esto se configura, y es la primera cosa que hay que exigir. Un sistema que prefiere quedar bien antes que decir «no lo sé» te acabará prometiendo un precio que no haces.

No sustituye a una persona. Hace lo repetido para que las personas hagan lo que requiere criterio. Si tu negocio ya contesta rápido y tiene a alguien en recepción, ganarás mucho menos con esto que si estás tú con el móvil en la furgoneta.

No se esconde. Y además no puede: el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial obliga a que una persona sepa que está hablando con una máquina cuando habla con una. Un proveedor que te ofrezca «que no se note» te está ofreciendo un problema.

Cómo saber si te sirve a ti

La pregunta no es si la tecnología funciona —funciona—, sino si tu negocio tiene el problema que resuelve. Tres señales de que sí:

  • Te entran mensajes fuera de horario. Y los contestas al día siguiente, o no los contestas. Ese cliente ya ha escrito a otros tres.

  • Contestas lo mismo varias veces al día. Precio, horario, zona, disponibilidad. Es tiempo que no vuelve y que no vende.

  • Mandas presupuestos y ahí se quedan. Sin seguimiento, la mitad se enfrían. Es la parte más rentable y la que nadie hace a mano.

  • Tu ticket medio aguanta la cuenta. Si recuperar un cliente al mes ya paga la cuota, los números salen solos.

Y dos de que no: si recibes tres mensajes a la semana, el problema no es la atención. Y si tu ticket medio son quince euros, los números no dan, por muy bien que funcione.

Cuánto tarda en estar funcionando

Depende de quién lo monte y de cuánto haya que contarle. Las dos cifras honestas:

  • Configurándolo tú, rellenando una ficha con la información del negocio: uno o dos días. Esto es lo que ofrecen los planes baratos, el nuestro incluido.
  • Montado por alguien, con tu tono, tu calendario conectado y los casos raros previstos: entre tres días y dos semanas, según lo enredado que sea el negocio.

Lo que no es realista es «en una hora lo tienes funcionando como un empleado que lleva dos años contigo». Un agente es tan bueno como la información que le has dado, y recopilarla lleva una tarde como mínimo.

La parte difícil de un agente de IA no es la IA. Es sentarte a escribir, por primera vez, cómo funciona tu negocio: qué cobras, en qué casos, qué contestas cuando te preguntan algo que no haces. Mucha gente descubre ahí que ni ellos lo tenían claro.

Lo que deberías preguntar antes de contratar

Si estás comparando proveedores, estas cinco preguntas separan bastante:

  1. ¿Qué pasa cuando no sabe algo? La respuesta correcta es «lo escala a una persona», no «lo resuelve igualmente».
  2. ¿Puedo leer las conversaciones y entrar a escribir yo? Si no, no es tu agente.
  3. ¿Dónde se guardan los datos de mis clientes y con qué contrato? Debe haber contrato de encargado del tratamiento y los datos deberían quedarse en la Unión Europea.
  4. ¿El precio incluye el consumo? Algunos cobran aparte por mensaje o por conversación, y la factura del tercer mes no se parece a la del primero.
  5. ¿Qué pasa si me voy? Si te vas, te tienes que poder llevar los contactos y las conversaciones.

Y cuánto cuesta

Eso da para otro artículo, y lo tiene: cuánto cuesta un agente de IA en España, con los precios que se publican hoy en el mercado y por qué varían tanto. Nuestros tres planes están publicados en la portada, que ya dice bastante: una web que esconde el precio detrás de un formulario te está diciendo que el precio depende de la cara que pongas.

¿Quieres ver qué contestaría en tu negocio?

Cuéntanos a qué te dedicas y montamos el ejemplo con los datos reales de tu empresa, para que veas qué diría. Si vemos que no te compensa, te lo decimos: nos interesa menos vender una cuota que quitárnosla dos meses después.

Zurück zum Blog